
Los Tazos: el fenómeno que unió a toda Guatemala en los noventa
¿Recuerdas correr a la tienda de la esquina con las monedas apretadas en la mano, esperando que la bolsa de "Risitos" trajera el Tazo que te faltaba? Para millones de guatemaltecos que crecieron en los años noventa y principios de los 2000, esa escena es imborrable. Los Tazos no fueron simples promocionales de frituras: fueron el centro de recreos, el origen de amistades y el primer contacto con el coleccionismo de toda una generación.
Publicado el 17 de mayo de 2026.
En 30 segundos
- Los Tazos nacieron en México en 1994, creados por Pedro Padierna y Fabián de la Paz de Sabritas.
- Su nombre proviene de recortar "taconazos", un juego infantil mexicano con tapas de botellas.
- Llegaron a Guatemala a mediados de los noventa y causaron furor entre los niños.
- Las colecciones de Looney Tunes y Pokémon son las más recordadas en el país.
- Hoy, el coleccionismo de Tazos sobrevive como un nicho apasionado en redes sociales.
¿De dónde salieron los Tazos?
Durante mucho tiempo, el origen exacto de los Tazos fue un misterio. Existían rumores, teorías conspirativas e incluso quienes juraban que el nombre venía de alguna palabra en japonés. La verdad, revelada por una investigación de la revista Vice en 2019, es mucho más terrenal y fascinante.
Todo comenzó en 1994, cuando Pedro Padierna, vicepresidente de marketing en Sabritas, y su compañero Fabián de la Paz buscaban un nuevo promocional para impulsar las ventas de las frituras. La inspiración llegó de su propia infancia: ambos recordaban con nostalgia sus colecciones de tarjetas deportivas.
Fabián se enteró de un estudio de caso en Hawái, donde una marca de bebidas en los años 30 había convertido las tapas de sus botellas en artículos coleccionables llamados "POG". Los niños apilaban los POG y los derribaban con un golpe. A principios de los 90, una compañía canadiense revivió la idea, y Fabián cerró un trato para llevarla a México.
El nombre icónico
El nombre original, POG, significaba piña, naranja y guayaba en inglés. Los creadores mexicanos sabían que necesitaban algo con más impacto para el mercado latinoamericano. Una agencia de publicidad propuso múltiples opciones hasta encontrar el ganador: Tazos.
Según la investigación de Vice, el nombre venía de recortar la palabra "taconazos", un juego infantil popular en México donde los niños pateaban tapas de botellas para ver quién las lanzaba más lejos. Simple, memorable y con raíces culturales. Un acierto de branding que trascendió fronteras.
Los Looney Tunes: la primera gran colección
La elección de los Looney Tunes como primera colaboración sorprendió a muchos. Para 1994, estos personajes ya eran considerados "viejos". Sin embargo, los creadores descubrieron que Warner estaba lanzando una nueva línea de ropa con los personajes, lo que los convirtió en la combinación perfecta para atraer tanto a niñas como a niños.
Junto con los Tiny Toons, una versión más moderna de los clásicos, Sabritas aseguró los derechos y lanzó la primera colección. El éxito fue inmediato. La gerencia de PepsiCo, empresa matriz de Sabritas, decidió llevar los Tazos no solo a toda Latinoamérica, sino también a Norteamérica, Europa, Asia y Australia.
La llegada a Guatemala
Debido a la cercanía con México y la comercialización de las mismas frituras en el país, el fenómeno de los Tazos llegó a Guatemala a mediados de los noventa. No hubo campaña publicitaria masiva: el boca a boca entre los niños fue suficiente. En los recreos de las escuelas, en las calles de los barrios y en las mesas de las casas, los Tazos se convirtieron en moneda de cambio.
Iván Was, coleccionista de Tazos y dueño de la tienda "El Calabozo del Robot", recuerda que al principio no existían grupos organizados de coleccionistas. Cada niño coleccionaba "lo que podía o lo que quería". Sin embargo, con el tiempo y la llegada de internet, la comunidad fue creciendo hasta convertirse en un movimiento organizado.
De Pokémon a Los Simpson: las colecciones que marcaron época
Si bien los Looney Tunes fueron la primera colección, otras promociones lograron atraer a nuevas generaciones al coleccionismo. Iván Was destaca dos en particular:
Los Tazos de Pokémon (año 2000). Fue un éxito total que resultó en múltiples colecciones posteriores. La combinación del videojuego, la serie de televisión y los promocionales físicos creó un fenómeno cultural sin precedentes.
Las promociones de "Mucha Lucha", "Bob Esponja" y "Los Simpson". Estas colecciones demostraron que la fórmula funcionaba con cualquier franquicia popular, acercando a más niños y jóvenes al mundo del coleccionismo.
Una comunidad internacional
Conforme el interés creció, Iván comenzó a hacer contenido sobre coleccionables en YouTube desde 2009, con su canal "El Mundo de Iván". De manera "accidental", logró contactar con otros coleccionistas en distintas partes del mundo y descubrió algo sorprendente: las promociones variaban según el país.
Cada región tenía sus propias empresas de marketing que compraban licencias, lo que significaba que existían colecciones exclusivas en ciertos países. Iván destaca dos joyas particularmente codiciadas: los Tazos de Dragon Ball en España y una colección única del Demonio de Tasmania que solo salió en Australia.
El futuro incierto del coleccionismo
Hoy, el coleccionismo de Tazos sobrevive como un nicho apasionado. Grupos en Facebook lograron conectar a muchas personas que "no eran tan raras como ellos mismos" y que buscaban completar sus colecciones mediante intercambios.
Sin embargo, Iván Was advierte que el futuro es incierto. Las nuevas etiquetas en los productos de comida chatarra han llevado a las marcas a retirar personajes de sus empaques. Además, las promociones físicas han sido reemplazadas en gran medida por códigos digitales para aplicaciones o páginas web.
"Es muy difícil que nuevas personas se interesen", señala Was. El coleccionismo de Tazos podría convertirse en un hobby exclusivo de quienes fueron niños entre los noventa y la primera década del 2000. Una nostalgia que, como todo lo bueno, tiene fecha de expiración.
¿Todavía tienes tus Tazos?
Si abres algún cajón olvidado en casa de tus padres y encuentras una bolsa de plástico con círculos de colores, no la tires. Esos pequeños discos de plástico son fragmentos de una época en la que un promocional de una bolsa de frituras podía hacer feliz a un niño por días. En Guatemala, como en toda Latinoamérica, los Tazos dejaron una huella imborrable.
¿Cuál fue tu colección favorita? ¿Lograste completar alguna? Para muchos guatemaltecos, la respuesta a esa pregunta despierta más recuerdos que cualquier foto de la infancia.
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