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Guatemala cae 7-0 ante Argelia en una de las noches más duras de la era Tena

Guatemala cae 7-0 ante Argelia en una de las noches más duras de la era Tena

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La Selección Nacional de Guatemala vivió este viernes 27 de marzo una jornada para olvidar. En el estadio Luigi Ferraris, en Génova, Italia, la Bicolor fue superada de principio a fin por Argelia, que se impuso con un rotundo 7-0 en partido amistoso.

El resultado sacudió al entorno del futbol guatemalteco por dos razones: la magnitud de la derrota y la forma en que ocurrió. No se trató de un encuentro parejo que se rompió al final, sino de un partido en el que Guatemala fue rebasada en intensidad, técnica, orden y eficacia desde los primeros minutos.

Prensa Libre y Emisoras Unidas coinciden en describir el juego como una de las presentaciones más flojas de la selección en la era de Luis Fernando Tena, aunque en este compromiso, según Emisoras Unidas, el equipo fue dirigido por Salvador Reyes debido a un problema de salud que afectó al técnico mexicano.

Un inicio que ya anticipaba problemas

Desde el arranque, Argelia mostró una diferencia clara de ritmo y jerarquía. Guatemala apenas logró una aproximación tímida por la vía aérea con el debutante Marcelo Hernández, mientras los africanos encontraban espacios y forzaban errores con presión alta y movilidad constante.

La noche se complicó muy rápido para el guardameta Kenderson Navarro, señalado en ambos reportes como uno de los protagonistas involuntarios del partido por sus equivocaciones en salida y decisiones apresuradas bajo presión.

El primer gol cayó al minuto 18, cuando un error en la construcción desde el fondo permitió que Amine Gouiri aprovechara el regalo y abriera el marcador. A partir de ahí, Guatemala entró en una espiral de nerviosismo, pérdidas de balón y desorden defensivo.

Mahrez y compañía castigaron cada desconcentración

Argelia no bajó el ritmo tras el 1-0. Poco después, Riyad Mahrez convirtió el 2-0 desde el punto penal, y antes del descanso Achraf Abada firmó un golazo para el 3-0, dejando prácticamente liquidado el encuentro en la primera mitad.

Lo más preocupante para Guatemala no fue solo el marcador parcial, sino la sensación de impotencia. El rival dominaba la posesión, ganaba los duelos individuales y llegaba con facilidad al área chapina. La Bicolor, en cambio, no lograba encadenar pases, sostener la pelota ni activar transiciones ofensivas con claridad.

Entre los problemas que quedaron expuestos en ese tramo estuvieron:

  • errores de salida bajo presión;
  • dificultades para cerrar espacios entre líneas;
  • poca coordinación defensiva;
  • fragilidad emocional tras recibir el primer gol;
  • y casi nula generación ofensiva en juego abierto.

El segundo tiempo empeoró el panorama

Si el 3-0 del descanso ya era duro, el complemento terminó de convertir la jornada en una goleada histórica. Apenas reiniciado el partido, Houssem Aouar marcó el 4-0. Más adelante llegó el segundo de Gouiri, y luego se sumaron Farès Ghedjemis y Nadhir Benbouali para cerrar la cuenta en siete.

El 7-0 final no deja demasiado margen para el maquillaje. Guatemala tuvo algunos intentos aislados, como un remate de Arquímides Ordóñez, pero en líneas generales nunca encontró una respuesta futbolística real.

Una derrota que pesa por el contexto

Las goleadas no se analizan igual cuando ocurren en competencia oficial o en amistosos, pero este resultado igual deja secuelas. Aunque Argelia es una selección con jerarquía internacional y plantel de alto nivel, la diferencia exhibida fue demasiado amplia.

Para Guatemala, el amistoso servía como una prueba exigente para medir rendimiento, carácter y funcionamiento colectivo ante un rival de nivel superior. Ese examen terminó mostrando varias carencias.

Entre las principales conclusiones que deja el partido están:

  • la selección sigue teniendo problemas serios cuando la presionan alto;
  • la línea defensiva sufrió muchísimo ante jugadores rápidos y técnicos;
  • el mediocampo no logró equilibrar ni recuperar;
  • y el equipo perdió confianza demasiado pronto.

Los nombres que quedaron marcados

Gran parte de la conversación posterior al partido gira en torno a Kenderson Navarro, porque varios de los momentos clave del primer tiempo estuvieron directamente ligados a errores suyos. Sin embargo, reducir la derrota al desempeño del portero sería insuficiente.

La Bicolor falló como bloque. Hubo problemas en la salida, en la marca, en la cobertura, en el posicionamiento y en la respuesta mental cuando el partido se empezó a escapar.

También quedó la nota del debut de Marcelo Hernández, quien tuvo minutos en un contexto durísimo. Según Prensa Libre, de los jóvenes que podían estrenarse con la mayor, fue el único que vio acción.

Qué significa para la era de Luis Fernando Tena

El proceso de Luis Fernando Tena ha dejado momentos positivos y ha devuelto cierta estabilidad competitiva en algunos tramos, pero partidos como este reabren dudas sobre el verdadero techo del equipo.

Cuando Guatemala enfrenta selecciones físicamente intensas y con futbolistas acostumbrados a ligas fuertes, la distancia todavía parece amplia. El gran reto del cuerpo técnico será evitar que esta derrota se convierta en una fractura anímica y, en cambio, usarla como un punto de corrección.

La preocupación no es perder con Argelia; la preocupación es perder de una manera en la que casi no hubo resistencia.

Lo que la Bicolor debe corregir

Después de un resultado así, hay aspectos que se vuelven inevitables en la discusión:

  • revisar la salida desde el fondo y la toma de decisiones del portero y zagueros;
  • fortalecer la respuesta ante presión alta;
  • ajustar el equilibrio defensivo del mediocampo;
  • trabajar la fortaleza mental tras recibir goles tempranos;
  • y definir mejor qué jugadores responden en escenarios internacionales de máxima exigencia.

También será importante poner la goleada en perspectiva. Un amistoso no borra todo un proceso, pero sí puede convertirse en una alarma legítima cuando deja tan expuestas las debilidades estructurales del equipo.

Una noche que no se olvidará pronto

El 7-0 en Génova ya quedó registrado como una de las derrotas más severas del ciclo actual. Más allá del carácter amistoso del juego, el marcador golpea la imagen de la selección y obliga a una autocrítica seria.

Guatemala tendrá que reaccionar rápido, no solo en lo táctico, sino también en lo emocional. Porque cuando una selección recibe siete goles, el daño no está únicamente en la tabla del partido: también queda en la confianza, en el análisis público y en la urgencia de encontrar respuestas.

Fuentes

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