Samuel Pérez: Arévalo administra bien, pero Guatemala necesita transformación

Samuel Pérez: Arévalo administra bien, pero Guatemala necesita transformación

Guate365··4 min read

¿Qué dijo Samuel Pérez sobre la gestión de Arévalo?

El diputado Samuel Pérez ofreció un análisis matizado sobre el gobierno del presidente Bernardo Arévalo. Reconoció que Arévalo es "el mejor presidente que nos tenía la democrática de este país" y elogió su honestidad, su equipo técnico y sus objetivos democráticos. Sin embargo, dejó claro que existe una diferencia fundamental entre administrar el Estado y transformarlo.

La reflexión de Pérez pone sobre la mesa un debate que divide al oficialismo: ¿basta con hacer las cosas un poco mejor y sin corrupción, o es necesario reconfigurar las estructuras del Estado que permitieron décadas de saqueo?

¿Cuáles son las dos formas de interpretar el poder?

Pérez explicó que el presidente Arévalo entiende el poder como una tarea de administración: mejorar lo que ya existe, construir más carreteras, hacer las obras con técnicos honestos y sin robo.

Para el presidente, entiende el poder como llegar a administrar lo que ya existe. El anterior gobierno construyó un kilómetro de carretera, yo voy a hacer cinco, ¿verdad? Y lo voy a hacer con funcionarios técnicos, buenos, sin corrupción, ¿verdad? Y con un objetivo democrático. Y entonces, es hacer un poquito más, un poquito mejor, ¿verdad? De lo que ya existe. Esa es una forma de interpretar el poder. Se puede tener un buen gobierno así, de acuerdo.

El diputado aclaró que esta visión no es incorrecta y que puede producir un gobierno decente. Pero advirtió que su propia tesis, y la de su sector, es distinta.

¿Qué propone en cambio?

Para Pérez, el problema no es la cantidad de carreteras, sino el sistema que las asigna. Argumentó que el Estado guatemalteco está "mal diseñado" y que las estructuras de obra pública, por ejemplo, funcionan para la corrupción, no para el desarrollo.

Mi tesis, o nuestra tesis, digamos, del poder es distinta. La nuestra no es de administraciones, es de transformación, ¿verdad? Y eso significa, pues bueno, el anterior gobierno hizo un kilómetro de carretera, pero el sistema de asignación de obra pública no funciona. Funciona para la corrupción y hay que dinamitarlo completamente, hay que ser uno nuevo, hay que instaurar un nuevo sistema que sea transparente, que no esté cooptado por intereses de redes anteriores, empezar a consolidarlo. Y después, ya podemos implementar política pública que sea mucho más funcional.

El mensaje es claro: sin cambiar las reglas del juego, incluso un gobierno honesto termina jugando en una cancha inclinada.

¿Por qué esta distinción importa?

La diferencia entre administrar y transformar no es académica. Durante décadas, los gobiernos guatemaltecos han administrado un Estado cooptado por redes de poder que deciden quién construye qué, quién recibe contratos y cómo se distribuyen los recursos públicos.

Pérez advirtió que hacer las cosas "un poco más, un poco mejor" dentro de ese mismo sistema puede generar resultados positivos a corto plazo, pero no resuelve el problema estructural. La corrupción, según su análisis, no es solo un comportamiento individual de funcionarios ladrones, sino un diseño institucional que premia la opacidad.

¿Qué implica "dinamitar el sistema"?

La propuesta de Pérez apunta a una reforma profunda de las instituciones. No se trata solo de cambiar a los funcionarios, sino de rediseñar los procesos: cómo se licita la obra pública, cómo se asignan los recursos, cómo se fiscaliza el gasto.

El diputado fue cuidadoso al presentar su postura, aclarando que no se trata de una crítica al presidente, sino de una diferencia de enfoque sobre cómo ejercer el poder.

Voy a tratar de ser muy cuidadoso con lo que voy a decir. Espero no ganarme tweets de mis compañeros y compañeras. No es una crítica, ¿verdad? Que quede claro, de una vez hago la aclaración detrás.

¿Qué revela esta diferencia dentro del oficialismo?

La declaración de Pérez expone una tensión creciente dentro del bloque de Semilla y sus aliados. Mientras una corriente apuesta por la estabilidad y la gestión técnica dentro de las reglas existentes, otra exige reformas estructurales que rompan con el modelo heredado.

El debate tiene consecuencias prácticas: si el gobierno apuesta solo por la administración honesta, los avances pueden ser reversibles cuando cambie la administración. Si apuesta por la transformación institucional, enfrentará resistencia de los sectores que se benefician del sistema actual.

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