Guatemala entre el hambre y la obesidad: la doble carga que afecta a la niñez

Guatemala entre el hambre y la obesidad: la doble carga que afecta a la niñez

Guate365··6 min read

La niñez guatemalteca crece entre dos extremos que parecen irreconciliables. Por un lado, la desnutrición crónica sigue siendo una sombra que alcanza a cuatro de cada 10 niños menores de cinco años en departamentos como Alta Verapaz. Por el otro, el sobrepeso y la obesidad avanzan entre los más pequeños, impulsados por el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados. La Encuesta Nacional de Desarrollo en Salud 2025 (Endesa), presentada recientemente, confirma lo que los especialistas venían advirtiendo: Guatemala enfrenta una doble carga de malnutrición que compromete el desarrollo físico, cognitivo y productivo de toda una generación.

¿Qué revela la Endesa 2025 sobre la alimentación infantil?

La encuesta, la primera de su tipo en una década, arroja cifras que preocupan. Seis de cada 10 niños guatemaltecos reciben lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, una cifra que apenas mejoró respecto a hace 10 años, cuando era de cinco de cada 10. Este indicador es clave porque la leche materna fortalece el sistema inmunológico y garantiza los nutrientes necesarios para el desarrollo cognitivo.

Sin embargo, el panorama cambia drásticamente a partir de los seis meses. Cuando los infantes pueden comenzar a ingerir otros alimentos, solo una tercera parte recibe una dieta mínima aceptable, es decir, los nutrientes recomendables para su edad con la frecuencia adecuada.

El 85% de los guatemaltecos tiene un patrón alimentario con exceso de azúcar, lo que representa un riesgo de desarrollar sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles.
— Mireya Palmieri, titular de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán)

Niños en comunidad afectada por desnutrición en Guatemala

¿Por qué seis de cada 10 bebés ya consumen azúcar?

Uno de los hallazgos más alarmantes de la Endesa es que, entre los niños de 6 a 23 meses, seis de cada 10 incluyen bebidas azucaradas en su dieta: jugos envasados, gaseosas y otros productos con exceso de azúcar. Una tercera parte ingiere alimentos no saludables como sopas instantáneas o frituras.

Mireya Palmieri, titular de la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán), explica que este tipo de productos forma parte del patrón alimentario reciente del 85% de los guatemaltecos, lo que representa un riesgo de desarrollar sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles como hipertensión y diabetes.

El consumo de bebidas azucaradas es mayor en los hogares más pobres, que viven en el área rural, de población indígena o afrodescendiente, y cuando la madre tiene menor escolaridad. Es decir, la desigualdad alimentaria no solo se mide por la falta de comida, sino por la calidad de lo que se consume.

¿Cómo conviven la desnutrición y el sobrepeso en el mismo país?

Luz María Cabrera Orozco, especialista en asuntos humanitarios y emergencias en salud y nutrición de World Vision Guatemala, señala que estos hábitos alimenticios desde los primeros años aumentan la probabilidad de malnutrición en todas sus formas. La desnutrición, el sobrepeso y la obesidad coexisten y representan un riesgo para el crecimiento, desarrollo y bienestar integral de los niños.

A escala nacional, el 5% de los menores de cinco años tiene sobrepeso u obesidad, porcentaje que llega al 10% en Santa Rosa. En el otro extremo, la desnutrición crónica o retardo de crecimiento afecta a cuatro de cada 10 niños en Alta Verapaz y a siete de cada 10 en Totonicapán.

Los resultados de la Endesa reflejan la necesidad urgente de fortalecer las acciones de promoción de cambio social y de comportamiento en las prácticas de alimentación y cuidado infantil a nivel familiar y comunitario.
— World Vision Guatemala

¿Qué papel juega el agua contaminada en esta crisis?

La encuesta también evidencia que el acceso al agua y la calidad del recurso son determinantes en la salud infantil. El 30% de la población en general no tiene disponibilidad de agua. En Alta Verapaz, el 63% utiliza fuentes de las que no es seguro beber, y el 80% del recurso tiene E. coli.

Las fuentes contaminadas ocasionan diarreas en los menores, lo que lleva a cuadros crónicos o agudos de desnutrición que, sin atención adecuada, pueden conducir a la muerte. Según el Ministerio de Salud, al 16 de mayo de 2026 van 11 fallecidos por desnutrición aguda en el país, con 8 mil 198 casos registrados.

¿Cuál es el costo económico de la doble carga de malnutrición?

Un informe de la Sesán indica que la desnutrición acarrea mayor morbilidad y mortalidad, menor rendimiento escolar —repitencia y deserción—, un alto costo para el sistema de salud y educativo, y pérdida de capacidad productiva. La obesidad, por su parte, trae aumento de enfermedad y muerte, mayor ausentismo laboral y fallecimientos prematuros.

Para el 2018, el costo económico para el país de la doble carga de la malnutrición ascendía a 12 mil 034 millones de dólares, el equivalente al 16.3% del Producto Interno Bruto.

Cuatro de cada 10 guatemaltecos enfrentan inseguridad alimentaria, y dos de cada 10 están en una situación severa, al quedarse sin alimentos hasta el punto de pasar un día sin comer.
— Endesa 2025

¿Qué viene después para la niñez guatemalteca?

El Ministerio de Salud anunció que en junio lanzará un nuevo plan de atención en siete municipios, luego de que miles de niños dejaran de recibir el programa Nutriniños. World Vision Guatemala considera urgente fomentar el consumo de alimentos variados, nutritivos y accesibles desde los primeros años de vida, además de fortalecer las prácticas de alimentación y cuidado infantil a nivel familiar y comunitario.

Mientras tanto, la historia de Ana —un personaje ficticio construido a partir de los hallazgos de la Endesa— sigue siendo la realidad de miles de niñas y niños en Guatemala. Vive en Alta Verapaz, pertenece a los pueblos indígenas, el agua en su casa está contaminada y su dieta incluye bebidas azucaradas desde antes de los dos años. Su futuro, como el de muchos otros, depende de si el país logra romper un ciclo que parece no tener fin.

Guatemala un Siglo Atrás indica que la población femenina adulta del país tiene la talla más baja del mundo: para el 2000, el promedio era de 149.4 cm, similar a la de una niña de 11 años bien nutrida.
— Organización Mundial de la Salud (OMS)

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— MAGA Guatemala (@MagaGuatemala)

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